Oliverio y yo Lunes, Nov 17 2008 

Oliverio era exigente,

demasiado,

pedía cosas imposibles,

y a la que no lo lograra,

no la perdonaba.

Yo no no pido tanto,

casi nada,

no quiero una modelo,

los esqueletos en la cama

me asustan un poco.

Yo no pido tan poco,

casi nada,

no quiero que incline

definitivamente la cama,

y no escapar del mar de piel.

Oliverio jugaba,

demasiado,

sus personalidades lo perturbaban,

salvo una ocasión,

el trencito lo salvaba.

Yo no pido tanto,

casi nada,

no deseo que me idolatren,

mi ego esta en buen estado,

me basta una mirada.

Yo no pido tan poco,

casi nada,

espero que me busquen,

para encontrar mi cara.

Un beso evita palabras.

Olivero deambulaba,

demasiado,

pasaba por los espantapájaros,

buscando a la que vuela.

¿La habrá encontrado?

Yo no perdono tan poco,

casi nada,

que vuele no me importa,

que me lleve

si se le da la gana.

Yo no pido tanto,

casi nada,

que piense es lo importante,

que discuta lo que digo,

que me deje sin palabras.

Río IV 16/11/2008

Remember (Memoria) Miércoles, Abr 2 2008 

April 2nd, 1982. Falklands,

Port Stanley, loneliness.

But suddenly…

Oíd mortales, el grito sagrado,

libertad, libertad, libertad.

“I’m a soldier, I’m going to fight.”

 

2 de abril, 1982. Argentina,

Buenos Aires, locura.

“Pueblo Argentino,

hemos tomado las Islas Malvinas.”

Alegría. ¿Por qué?

Si lo que quiere el general,

es solamente otro whisky.

 

Mediados de mayo, 1982. Malands,

algún lugar por las islas, frío,

hambre, soledad, miedo.

“Nada vieja, acá estoy.

Me dicen que ellos avanzan,

que en cualquier momento llegan.”

¡Bang! Ruidos de disparos.

Bang! Another boy is killed.

“When are we going to fight against men?”

 

14 de junio, 1982. Malklands.

Puerto Argentino, destrucción.

Pero de golpe…

God save the Queen

“Quiero volver a casa.

No estoy preparado para esto,

y el sargento que no aparece.”

Rendición.

 

One day in July, 1982, Falklands.

Port Stanley, loneliness.

Today, the last kid went home.

From today everything is going to be

the same as before,

excepto para nosotros.

“I’m a soldier, but I feel like a murderer”

 

 

Algún momento y lugar entre esa fecha y hoy.

Argentina, marginación.

“No se para qué volví,

si no consigo trabajo.”

“No se por qué me encierran

si los que están locos son ellos.

Yo fui a la guerra por ellos.”

“No aguanto más esta vida.

Yo me voy. Chau.”

¡Bang! “Otro ex-combatiente

se quitó la vida esta madrugada”

 

2 de abril, 1997. Buenos Aires.

Plaza de los Dos Congresos, lucha.

Una extraña carpa blanca,

llena de gente que no come,

se ha alzado en dicho lugar.

Docentes argentinos ayunando.

Docentes argentinos dando una lección.

Docentes argentinos recuperando una fecha,

renombrando el día de la locura

para llamarlo el día de la lucha.

A ellos, gracias, muchísimas gracias.

 

15/3/98 San Carlos de Bariloche. Con toda la bronca encima.

 

El día de hoy se merece algo así. Lo que no recuerdo es por qué tenía tanta bronca.

 

El Antiguo Sábado, May 12 2007 

Llegó temprano, como siempre en estas lides.  Cuidadosamente se quito la ropa y observó su reflejo en el arroyo. Su cuerpo no era el de antes, aunque las cicatrices fueran las mismas de la última vez.  Despacio, con mucha calma, inició el ritual ya repetido mil veces.

Bebió un poco de agua y vertió otro poco en el suelo. Acomodo sus ropas en una pila y abrió el paquete que traía en su espalda. Una a una ubico las cosas donde correspondía.  Armo el pequeño fuego donde se cocinaría su última comida, su contraparte no había llegado todavía. Por lo bajo maldijo a los jóvenes y su falta de respeto por los rituales.  Se llevó la mano izquierda a la frente y dijo “un pecado mas para expiar en el ritual”.

Puso un puñado de arroz en la marmita, mientras decía en esa lengua que ya pocos o muy pocos hablaban:

-Vaya  un grano por cada falta cometida desde el último ritual.

Puso un puñado de sal y dijo:

-Un grano por cada vida perdida desde el último ritual.

Finalmente puso un ramillete de hierbas diciendo

-Sea este el último ritual, sea esta la última cena para alguno de los aquí dispuestos.

Aquí se volvió a acordar de los jóvenes y su imprudencia,  en sus tiempos siempre estaban los dos para el comienzo del ritual. Ahora hacía mas de diez años que no hacía un ritual acompañado.

Tomó el vino sagrado, y recordó que la próxima vez debería ir al templo por más. Puso un sorbo en su boca y lo tiró al aire, después bebió otro.  Tomo el ramillete de hierbas de la marmita, y lo agregó al fuego. Comió medio tazón de arroz, y el resto fue a parar al arroyo. Ya estaba purificado, ahora tenía que esperar al otro día en estado de meditación.

Al atardecer llegó el joven, puso sus cosas en un orden simétrico al que tenia el viejo, y se sentó al frente de él a esperar el amanecer.  Con la luz del sol ambos cuerpos desnudos fueron al arroyo e hicieron el ritual de purificación del sol. El viejo se detuvo a ver su cuerpo, firme todavía, aunque con algunos pliegues que no eran cicatrices.  Observó que no le quedaban muchos rituales, necesitaba un discípulo. Con mucha calma el viejo y el joven se fueron acomodando para la última etapa.

-Una placa en el hombro,  para proteger el brazo- dijo el viejo.

-Una placa en el corazón para proteger el  espíritu- contestó el joven, y así siguieron.

-Una placa en  la espalda, para no tentar las traiciones.

-Una placa en las piernas, para no tentar la cobardía.

-Una placa en la cabeza, para que la muerte no tenga nido.

-Un acero en la mano, para que la muerte anide en otro lado.

Dicho esto tomaron las espadas y comenzaron el duelo.  El cuerpo joven era ágil y fuerte, pero no había completado los rituales, su mente estaba dispersa. El viejo atacaba con calma, cuidando su cuerpo y su mente. Por espacio de un minuto solo se escuchó el acero, hasta que el joven rompió el silencio.

-Somos los últimos ¿Sabías?

-No, pero no me extraña.

-El que salga vivo de aquí verá cosas  terribles, La Orden no existe más.

-Mientras quede uno vivo La Orden existe.

-¡No entiendes, La Orden ha muerto! ¡Ellos ganaron!

-No, solo han retrasado un par de siglos el final inevitable.

-Que piensas hacer ¿Reconstruir La Orden tu solo?

-Si es necesario, ya va siendo tiempo de tomar un discípulo

-No vas a encontrar ninguno, está prohibido.

-Entonces tendré que ir a donde esto no sea un inconveniente.

-Este era el último lugar, hasta ayer.

En ese momento iniciaron la verdadera lucha,  el viejo todavía perplejo por las palabras del joven. El joven tratando de conseguir una victoria rápida para poder irse de ese lugar, esconderse y evaluar sus posibles  opciones. La mente del viejo le decía lo que tenía que hacer, parar, punta, filo, parar, parar, trabar, asir firmemente el mango. Esta última orden llegó tarde, su espada voló detrás del joven. Nunca en su vida había estado en situación semejante, necesitaba pensar algo rápidamente.

El joven avanzó confiado, el viejo estaba desarmado, solo necesitaba terminar lo que vino a hacer. El viejo se recordó unos cuantos trucos que le había enseñado su maestro para situaciones como esta. Mente ágil, cuerpo no tanto, esquivar, golpe en la placa de la pierna, esquivar, tomar, golpear. La espada del joven voló por los aires, golpear, torcer, golpear, respirar, juntar energía, golpear, fuerza de la tierra, asir, fuerza del aire, respirar, fuerza del agua, presionar, fuerza del fuego, golpe profundo.

El joven perdió rápidamente su rigidez, y cayo inerme a los pies del viejo. Otro ritual más -pensó el viejo-, otra cicatriz, y se fue caminando hasta el arroyo. Allí procedió al siguiente ritual, se quito las placas, y se sumergió en el agua. se levantó y contempló su reflejo, un par de nuevas cicatrices, nada grave. Junto sus cosas y continuó su ayuno hasta la mañana  siguiente, acomodó el cadáver de su rival en una pira, que encendió con los últimos restos de la fogata que mantuvo durante toda la noche. Acomodó sus cosas en el paquete y buscó su espada, como el ritual indicaba. Lo último que debería abandonar el lugar del combate era la espada del vencedor, la del vencido moría con él. Guardo su espada, como siempre lo hacía.

“La espada siempre cobra un impuesto de sangre”, recordó que le había dicho su maestro, mientras le flaqueaban las piernas.  “La Orden ha muerto” pensó cuando sus rodillas llegaron al piso. “La estirpe del coraje se pierde”, murmuró mientras su cabeza golpeaba con el suelo.

Dioses Sábado, Abr 28 2007 

Finalmente los dioses lo lograron,
le ganaron a Russell.
Crearon la proverbial piedra,
la que ni ellos pueden levantar.

Un ligero error de cálculo,
no por parte de Russell.
Una gran capacidad de observación,
no de los dioses.

En fin, al conseguirlo
le ganaron a Russell.
Se juntaron todos para festejarlo
una ocasión solemne.

En medio de la fiesta
interrumpió Nieztche,
soltando la piedra.
Liberando la tierra.

Los dioses han muerto,
dijo este hombre,
la culpa la tiene
su propia soberbia.

Recién salido del horno, me gusto la idea, aunque va a necesitar correcciones.

Confusión Lunes, Abr 23 2007 

Si yo muriese mañana

confusión seria mi epitafio

desorden diría mi lápida

revolución los libros de historia

alegría mis enemigos.

Que son tus enemigos,

que son nuestros enemigos,

que son los enemigos de todos.

Por eso mi amigo

en este momento tan duro

te pido que te encargues

de decir la verdad

que el que falleció fui yo,

un hombre;

pero mis ideas siguen vivas

porque las ideas no mueren

a pesar de lo que digan

los idiotas de turno.

Porque son tus ideas,

porque son nuestras ideas,

porque son las ideas de todos

y mientras existamos vivirán.

Poema de todos, es decir hay una frase de una canción de King Crimson y me ayudó un amigo para el final. Cba. 27/7/95

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