Yo estaba haciendo lo de siempre cuando la vi, ahí estaba. Parada con la mirada fija en mis ojos. Me miraba, y yo por no ser menos, la miré también.

Como puedo describirla, era increíble, era imposible no notar su presencia. No tanto por lo físico, de hecho era bastante chiquita de tamaño. Pero la forma en que me miraba, era demasiado. Irradiaba autoridad, yo no podía dejar de mirarla. Sus ojos se clavaban en los mios, sentía como si tuviera dos láser penetrándome los ojos. Claro que no eran cálidos, eran fríos, mas que láser eran carámbanos.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo y quede duro, inmóvil, solo mirandolá. Estaba como hipnotizado, aunque escuchaba lo que sucedía a mi alrededor. Todo el planeta se movía en cámara lenta. No sé como describirlo, pero estaba como congelado.

De golpe empecé a sentir una voz que me hablaba pero ella no movía los labios, sin embargo la voz era la de ella. No pregunten como sabía esos detalles, por que todavía no lo sé. Lo que dijo, ni idea, era en una jerga ininteligible.

Para no abundar en detalles solo diré que poco a poco me fui quedando duro, petrificado. Una sensación de culpa y de miedo me fue invadiendo y tomo posesión completa de mi cerebro. En ese instante ella desapareció, solo recuerdo la voz de un amigo, lo que dijo esta grabado a fuego en mi cabeza.

-Eh colgado, te sirvo o no.
-Dale, total la dieta la empiezo el lunes- le contesté.

Ella reapareció me miró fijo, me dijo “no tenés conciencia” y nunca más la volví a ver.

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