Bienvenidos a Macondo Martes, Sep 4 2007 

Con el permiso de el Gabo, le voy a usar el lugar.  O quizás debería invitarlo a que venga a Córdoba un fin de semana como el anterior. perderíamos un escritor, pero ganaríamos un documentalista.

Jamás en mi vida pensé que llegaría a decir esto, pero me avergüenzo de mi condición de cordobés. Me han robado la identidad y el orgullo que eso supone. Han robado más de 400 años de historia desde la fundación de la capital provincial. Córdoba dejo de ser La Docta para ser Macondo.

Pero algo de culpa también tenemos nosotros. Por que permitimos que se tomen como válidas elecciones obligatorias donde vota menos del 70% del padrón. Por que no exigimos que sea el que sea el que termine resultando vencedor en esta truchada imponga el método de ballotage para cuando ningún candidato supere el 50% del padrón, y que ahí si se gane por mayoría simple.  Por que hemos dejado que nuestra sociedad se degrade hasta el punto que la práctica de compra de votos con bolsones sea una práctica habitual. Por que, con o sin fraude, un 25% del padrón es lo que asegura un puesto de gobernador. Por que las tres opciones principales para elegir eran dos menemistas, uno de ellos asociado a Cavallo, y un vice gobernador de Angeloz. Por que permitimos que la prensa elimine del mapa a las otras opciones minoritarias.

Una gripe me impide estar en la calle luchando para que se asegure aunque mas no sea esta democracia trucha, pero creo que todos deberíamos estar ahí, incluso los que votaron a Schiaretti.  Después de esto nadie puede asegurar nada de las elecciones anteriores o de las por venir.

Un detalle interesante que surge de las declaraciones de Lopez Murphy respecto de el voto electrónico. Señor Lopez Murphy, se que usted no va a leer esto, pero me sorprende que sea tan ignorante, el punto de falla fue justamente la parte electrónica. Claro, podemos poner una vulnerabilidad mayor desde el instante que  entra una persona al cuarto oscuro, pero no creo que sea lo mejor.

En fin, a todos los cordobeses, bienvenidos a Macondo

Feliz Año Nuevo Jueves, Jun 21 2007 

Para los que digan que ya se me terminó de saltar la cadena y definitivamente merezco el encierro en una institución psiquiátrica, les tengo un enlace

Y a disfrutar que llegamos a los 5515

¿Qué hacer? Lunes, May 21 2007 

Hace un tiempo se me ocurrió escribir algo como esto:

Llamado

 

Leyendo, viendo documentales, estudiando cosas que no son de mi área he descubierto la pólvora en saquitos, como dirían algunos. Nuestras generaciones, la de los menores de 40, tenemos un desafío que no podemos dejar de lado. Tenemos que darle forma al siglo XXI.

 

El primer paso es darle nombre a lo que nos dejó el siglo XX, pero para eso debemos hacer el paso cero, que es preguntarnos ¿Qué nos dejó el siglo XX? Estoy hablando de manera global, no solo local. Pero tenemos que empezar de manera local. Tenemos que empezar a ver como cambio nuestro barrio, nuestra cuadra, nuestra casa a lo largo de los últimos 100 años. Como cambió la gente, y como cambió el paisaje. Tenemos que juntar esas vivencias y ponerlas por escrito. Tenemos que contar nuestras realidades.

 

Tenemos que escribir y tenemos mucho que contar, pero más tenemos que escuchar. Las realidades históricas de un puñado de personas que nos rodean quizás no sean muy distintas de las de los otros seis mil quinientos menos un puñado. Quizás los cambios sean muchos. Pero lo importante es que aprendamos y entendamos todas las realidades que estén a nuestro alcance, y que mostremos la nuestra.

 

El paso cero de este llamado es que escribamos nuestras realidades cotidianas y si se puede las históricas, y que tratemos de que el resto de la gente las pueda ver. El paso uno es que tratemos de sintetizar esas realidades propias y ajenas.

 

El paso dos es ver como las superamos, como podemos mejorarlas. Pero no la de lo que me rodea, sino la de todos.

 

Yo pienso que si el planeta sigue el camino con el que viene nuestros hijos no van a sobrevivir. Hablo de hijos en el sentid amplio y generacional de la palabra. Así como puedo hablar de mis hijos europeos, puedo hablar de mis hijos africanos. Como cuando uno habla del hermano humano.

 

Yo creo que el paso tres es ver como revertimos ese camino. Como hacemos que la vida, incluso la propia deje de ser una mercancía. Si nuestra vida no es mas un bien de consumo para el mercado la ajena lo va a dejar de ser, se que lo mío es egoísta.

 

El cuarto paso sería ver el como llegamos a eso, aunque quizás sea siendo el paso menos uno. Hay movimientos en este momento que son muy interesantes, pero que quizás esten dando el cuarto paso sin haber planteado el segundo y el tercero.

 

No me malinterpreten, no es que crea que la acción deba estar subordinada al pensamiento

 

En este momento, en este preciso instante quizás sea demasiado tarde. Pero después va a ser peor.

 

Ahora no estoy tan seguro.  No me se confundan, no es que crea que todo va bien. Es que no se si eso va a ser suficiente. Me explico mejor, mejor me explico.

 

El sistema socio-económico imperante en este momento  hace que sea imposible vivir sin generar ganancias a los mismos que están destruyendo el planeta y condenando a más de media humanidad a morir de hambre.   Porqué, me preguntarán. Por qué es imposible volver a vivir en una comunidad autosuficiente. Por que si utilizas energía eléctrica marchan los dolares a las petroleras  carboneras. Por que si comes algo, marchan los dolares a las empresas de agroquímicos, las que patentan genes, las petroleras y espero de no olvidarme alguna más.  Por que si te enfermas, vuelta los dolares a las que patentan genes, pero también a las que patentan medicamentos e impiden mediante esta técnica el acceso a más de media humanidad a no acceder a una cobertura mínima de salud.

 

Es decir, cuando Lenin escribió su “Que hacer” no era una pregunta, tenía varias opciones y se decanto por un grupo de opciones. También tenia una clara tiranía contra la que luchar, tiranía que mantenía a Rusia en la  Edad Media. En este momento, la tiranía del “mercado” es más sutil, pero a la vez más amenazante. Mientras la vida sea una mercancía más si no ganas más dinero que el “valor de mercado” de tu vida no llegas a quedarte con ella. Suicidarte no es una opción, matarlos tampoco. Entonces surge la pregunta más importante ¿Qué hacer? Se aceptan respuestas, sugerencias, indicaciones, correcciones, etc., siempre que sean pensadas.

El Antiguo Sábado, May 12 2007 

Llegó temprano, como siempre en estas lides.  Cuidadosamente se quito la ropa y observó su reflejo en el arroyo. Su cuerpo no era el de antes, aunque las cicatrices fueran las mismas de la última vez.  Despacio, con mucha calma, inició el ritual ya repetido mil veces.

Bebió un poco de agua y vertió otro poco en el suelo. Acomodo sus ropas en una pila y abrió el paquete que traía en su espalda. Una a una ubico las cosas donde correspondía.  Armo el pequeño fuego donde se cocinaría su última comida, su contraparte no había llegado todavía. Por lo bajo maldijo a los jóvenes y su falta de respeto por los rituales.  Se llevó la mano izquierda a la frente y dijo “un pecado mas para expiar en el ritual”.

Puso un puñado de arroz en la marmita, mientras decía en esa lengua que ya pocos o muy pocos hablaban:

-Vaya  un grano por cada falta cometida desde el último ritual.

Puso un puñado de sal y dijo:

-Un grano por cada vida perdida desde el último ritual.

Finalmente puso un ramillete de hierbas diciendo

-Sea este el último ritual, sea esta la última cena para alguno de los aquí dispuestos.

Aquí se volvió a acordar de los jóvenes y su imprudencia,  en sus tiempos siempre estaban los dos para el comienzo del ritual. Ahora hacía mas de diez años que no hacía un ritual acompañado.

Tomó el vino sagrado, y recordó que la próxima vez debería ir al templo por más. Puso un sorbo en su boca y lo tiró al aire, después bebió otro.  Tomo el ramillete de hierbas de la marmita, y lo agregó al fuego. Comió medio tazón de arroz, y el resto fue a parar al arroyo. Ya estaba purificado, ahora tenía que esperar al otro día en estado de meditación.

Al atardecer llegó el joven, puso sus cosas en un orden simétrico al que tenia el viejo, y se sentó al frente de él a esperar el amanecer.  Con la luz del sol ambos cuerpos desnudos fueron al arroyo e hicieron el ritual de purificación del sol. El viejo se detuvo a ver su cuerpo, firme todavía, aunque con algunos pliegues que no eran cicatrices.  Observó que no le quedaban muchos rituales, necesitaba un discípulo. Con mucha calma el viejo y el joven se fueron acomodando para la última etapa.

-Una placa en el hombro,  para proteger el brazo- dijo el viejo.

-Una placa en el corazón para proteger el  espíritu- contestó el joven, y así siguieron.

-Una placa en  la espalda, para no tentar las traiciones.

-Una placa en las piernas, para no tentar la cobardía.

-Una placa en la cabeza, para que la muerte no tenga nido.

-Un acero en la mano, para que la muerte anide en otro lado.

Dicho esto tomaron las espadas y comenzaron el duelo.  El cuerpo joven era ágil y fuerte, pero no había completado los rituales, su mente estaba dispersa. El viejo atacaba con calma, cuidando su cuerpo y su mente. Por espacio de un minuto solo se escuchó el acero, hasta que el joven rompió el silencio.

-Somos los últimos ¿Sabías?

-No, pero no me extraña.

-El que salga vivo de aquí verá cosas  terribles, La Orden no existe más.

-Mientras quede uno vivo La Orden existe.

-¡No entiendes, La Orden ha muerto! ¡Ellos ganaron!

-No, solo han retrasado un par de siglos el final inevitable.

-Que piensas hacer ¿Reconstruir La Orden tu solo?

-Si es necesario, ya va siendo tiempo de tomar un discípulo

-No vas a encontrar ninguno, está prohibido.

-Entonces tendré que ir a donde esto no sea un inconveniente.

-Este era el último lugar, hasta ayer.

En ese momento iniciaron la verdadera lucha,  el viejo todavía perplejo por las palabras del joven. El joven tratando de conseguir una victoria rápida para poder irse de ese lugar, esconderse y evaluar sus posibles  opciones. La mente del viejo le decía lo que tenía que hacer, parar, punta, filo, parar, parar, trabar, asir firmemente el mango. Esta última orden llegó tarde, su espada voló detrás del joven. Nunca en su vida había estado en situación semejante, necesitaba pensar algo rápidamente.

El joven avanzó confiado, el viejo estaba desarmado, solo necesitaba terminar lo que vino a hacer. El viejo se recordó unos cuantos trucos que le había enseñado su maestro para situaciones como esta. Mente ágil, cuerpo no tanto, esquivar, golpe en la placa de la pierna, esquivar, tomar, golpear. La espada del joven voló por los aires, golpear, torcer, golpear, respirar, juntar energía, golpear, fuerza de la tierra, asir, fuerza del aire, respirar, fuerza del agua, presionar, fuerza del fuego, golpe profundo.

El joven perdió rápidamente su rigidez, y cayo inerme a los pies del viejo. Otro ritual más -pensó el viejo-, otra cicatriz, y se fue caminando hasta el arroyo. Allí procedió al siguiente ritual, se quito las placas, y se sumergió en el agua. se levantó y contempló su reflejo, un par de nuevas cicatrices, nada grave. Junto sus cosas y continuó su ayuno hasta la mañana  siguiente, acomodó el cadáver de su rival en una pira, que encendió con los últimos restos de la fogata que mantuvo durante toda la noche. Acomodó sus cosas en el paquete y buscó su espada, como el ritual indicaba. Lo último que debería abandonar el lugar del combate era la espada del vencedor, la del vencido moría con él. Guardo su espada, como siempre lo hacía.

“La espada siempre cobra un impuesto de sangre”, recordó que le había dicho su maestro, mientras le flaqueaban las piernas.  “La Orden ha muerto” pensó cuando sus rodillas llegaron al piso. “La estirpe del coraje se pierde”, murmuró mientras su cabeza golpeaba con el suelo.

Biografía Viernes, May 11 2007 

Nací, al igual que mis padres, hermanos, amigos y todo el resto de la gente que conozco. Claro que en esos oscuros días de 1973 no era común pensar en la clonación, y la oveja Dolly era un mote cariñoso para las personas de ese nombre que usaban el look afro.

En ese acto se me aparecieron un par de sures, de esos que empiezan a marcar la vida de uno. El primer sur es por haber nacido en la América que está más al sur de las tres, en un país que está al sur del sur. Son muchos sures para solo haber empezado a cumplir con un trámite burocrático para empezar a ser.

A los pocos años de vida, cuando el sur fue tomado por asalto por las gorras y birretes, me mudé al sur de la provincia. Y cuando esas mismas gorras y birretes después de una noche de whisky y excesos decidieron regalarnos otro dolor en el sur, me mudé a la ciudad donde vivo ahora, el imperio del sur cordobés, aunque yo no lo crea.

Crecí, mas que nada por una obligación biológica que por otra cosa, y en el trámite tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela (como dijera Alberto Cortez). En realidad fue bueno mientras tenia una biblioteca a mano, fui feliz mientras Verne, Salgari y alguno que otro personaje de esa calaña me llevaba a recorrer el mundo y sus alrededores.

Con el crecimiento llegó la adolescencia y con ella el secundario, como yo era muy volado, me decidí por seguir una escuela técnica de tierra. Así fue como aprendí sobre cultivos y crianzas de especies que de pueden encontrar en el sur de Córdoba. Así fue que también me hice aficionado a la cerveza y al mate.

Cuando ya la cosa no daba para más tuve que dejar el hogar paterno (que a esta altura era como la sexta casa en la que había vivido), por que acá no había lo que yo quería hacer.

Así fue como volví al escenario de mis primeros años, la ciudad de Córdoba, allí me hice adicto al fernet con coca. Y ya que estaba y como no tenía nada mejor que hacer me puse a aprender física. En esos años tuve mis primeros contactos con internet, y con gente que hacía computación en serio.

Con el tiempo estaba extrañando los sures, así que logré irme al sur del país a terminar mi carrera, a la puerta de la Patagonia.

Cuando terminé allí después de un par de escalas volví a la ciudad que ya es la mía.

En esta ciudad descubrí cosas como Barrapunto, y otras más, perfeccione mi uso de linux, adquirí nuevos conocimientos y si el SFM quiere terminaré mi doctorado.

Después de muchos sures, me quedo con este sur.

Esta biografía la escribí para Barrapunto, allí mi nombre es jorge _sur y me gusto tanto que la voy a seguir manteniendo por acá, actualizando lo que haga falta y tratando de mantener el estilo

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